Se cree que la mayor influencia son los genes. Las imperfecciones puede agravarse por problemas hormonales, estrés y algunos dermatólogos creen que la alimentación y estilo de vida también influyen. En los adultos es en su mayoría causado por desequilibrios hormonales.
La aparición de las imperfecciones y su recurrencia no están vinculadas a la edad sino a una peculiaridad en la piel. Las pieles propensas a imperfecciones, son más reactivas e irritables, ya que se caracterizan por tener un gran número de terminaciones nerviosas en contacto con las glándulas sebáceas. La glándula, es más sensible que en otro tipo de piel, tiene una producción irregular de sebo y sufre micro-inflamaciones internas.
Las pieles propensas a imperfecciones, necesitan de cuidados que la hidraten pero que al mismo tiempo sean anti-irritantes. Además requieren de un cuidado integral que limpie a profundidad y desincruste las impurezas para maximizar los resultados. Se recomienda utilizar una rutina integral que comprenda gel sebo regulador, gel exfoliante, tónico astringente y un tratamiento de uso diario que trabaje tanto en la superficie como en la profundidad de la piel.